✔️Dolor recurrente o molesto
No todo dolor significa lesión grave, pero si aparece frecuentemente o persiste, es tu cuerpo pidiendo atención. Puede ser tu postura, un patrón de movimiento repetitivo o un desequilibrio que necesita ser corregido.
✔️Fatiga o rigidez que no desaparece
Si sientes que tu cuerpo se cansa más de lo habitual o que la movilidad se reduce al final del día, podría ser señal de falta de fuerza, flexibilidad o de sobrecarga muscular.
✔️Cambios en la movilidad
Pequeños cambios como dificultad para agacharte, subir escaleras o girar el cuello pueden parecer normales, pero son avisos tempranos de que tu cuerpo necesita entrenamiento y cuidado adaptado.
✔️Molestias al dormir o al realizar actividades diarias
Dolores en espalda, cuello o articulaciones al levantarte, o dificultad para moverte en tareas simples, muestran que tu cuerpo requiere atención preventiva y reeducación del movimiento.
✔️Sensación de “desconexión” con tu cuerpo
No sentirte seguro/a al moverte, miedo a lastimarte o no confiar en tu fuerza son señales de que tu cuerpo necesita recuperar autonomía y confianza a través de guía profesional.
Añadir comentario
Comentarios