Antes de explicar el dolor, la observo.
Antes de intervenir, escucho.
Como fisioterapeuta y por experiencia personal he aprendido que el cuerpo rara vez ¨falla¨.
Más bien, se adapta, compensa, resiste y cuando ya no puede más, habla.
Y su primer idioma siempre ha sido el movimiento.
Antes del dolor, un diagnóstico, una explicación técnica… está el movimiento.
Nos movimos antes de nacer, de entender, de hablar. Incluso, antes de tener memoria.
Flotábamos, girábamos, nos estirábamos sin instrucciones.
El cuerpo ya sabía, el movimiento fue su primera forma de exploración, descubrimiento, aprendizaje, adaptación al mundo y de supervivencia.
Con el tiempo, lo volvimos rutina, medir repeticiones, contar pasos, clasificar posturas como correctas o incorrectas. Y aunque eso tiene valor, a veces olvidamos algo esencial.
Moverse no es solo hacer.
Es percibirse.
Es tener una identidad.
Sin darnos cuenta, el movimiento dejó de ser experiencia para convertirse solo en tarea, pero el cuerpo no se mueve solo para cumplir. Se mueve para expresarse.
En consulta veo cuerpos que llegan con miedo al dolor y el movimiento, sintiendo gran desconfianza y con la sensación de que hay algo ¨malo¨ o que algo ¨no está bien¨.
El dolor, muchas veces no es el enemigo, es una señal, una pausa. Una forma distinta en la que el cuerpo intenta comunicarse cuando algo necesita atención.
El cuerpo no es una estructura que se repara como una pieza mecánica.
Es un proceso vivo.
Y entender el movimiento no es hacerlo perfecto. Es observarlo.
¿Cómo camino cuando estoy cansado? ¿Cómo respiro cuando estoy ansioso? ¿Cómo me siento al levantar el brazo, al girar el cuello, al inclinarme?
El movimiento revela lo que el silencio guarda.
Y cuando lo miramos con paciencia, sin juicio, sin prisa, no desde la exigencia, empieza a reorganizarse y mostrarnos rutas de recuperación. Y a veces, la recuperación no siempre es lineal.
El cuerpo tiene una capacidad natural de adaptación.
Necesita guía, sí. Pero también necesita confianza.
Recuperarse no siempre significa volver a ser el o la de antes, sino, descubrir una nueva forma de movernos en el mundo.
El movimiento no es solo ejercicio. Es identidad. Es memoria. Es posibilidad.
Hoy no te pido que entrenes más. Te invito a observar y sentir cómo te mueves.
Ahí comienza todo.
“En el movimiento, el cuerpo se comprende.”
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Comentarios
Me encantó, muy buena información 👏